Un gobierno abierto que toma en cuenta el género

Ximena Andión Ibáñez y Ana Joaquina Ruiz Guerra
Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir

Resumen:

La presidencia de la Alianza para el Gobierno Abierto recae este año en Canadá, país en donde el gobierno, en conjunto con su contraparte de Sociedad Civil 4RDevelopment, ha adoptado el compromiso de generar un gobierno abierto feminista (FOGO[1] por sus siglas en inglés). Este esfuerzo se consolida a través de una iniciativa que busca transversalizar la perspectiva de género, pero la forma en que se comprende dicho compromiso atraviesa las distintas concepciones de lo que se entiende por feminismo y por género. En este artículo buscamos proponer qué significa tomar en cuenta el género en el gobierno abierto y por qué éste debería ser feminista.

Ahora que Canadá tiene la presidencia de la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), ha impulsado una iniciativa para mejorar las condiciones de vida de las mujeres a partir de un “Gobierno Abierto Feminista” (FOGO por sus siglas en inglés). Con esta nueva iniciativa en pie, surgen dos preguntas clave: ¿qué significa una perspectiva feminista de gobierno abierto? y ¿si ésta va más allá de la inclusión de las mujeres como un compromiso de género?

Para comenzar, es fundamental reflexionar sobre la manera en que se entiende la transversalización del género en el marco de la AGA (generación de compromisos, proceso de co-creación e implementación). Según su propia perspectiva, podemos decir que se piensa que se atiende al género cuando: 1) en los Planes de Acción se incluyen temas que se consideran de mujeres, como, por ejemplo, la violencia y el feminicidio;[2] y, 2) se incrementa la participación de grupos de mujeres y niñas a fin de impulsar que los Planes de Acción incluyan compromisos para hacer frente a las barreras que las mujeres enfrentan para participar en la transparencia y rendición de cuentas en sus comunidades y países. [3]

Estos dos entendimientos reflejan que la perspectiva de género se entiende como igual a tratar “temas de mujeres” y/o incrementar su participación. Ambas perspectivas son incompletas e insuficientes para poder hablar verdaderamente de un gobierno abierto feminista. La perspectiva feminista del gobierno abierto, implica por un lado que el género no es igual a mujer y que la perspectiva de género tiene que ver con transformar las estructuras sociales, económicas, políticas y culturales que se sustentan en los roles y estereotipos de género y que impactan de manera desproporcionada en las mujeres. Se trata entonces, de admitir que los problemas de las mujeres son problemas sociales, de reconocer el trabajo doméstico y de cuidados, de aceptar las aportaciones de las mujeres en el ámbito laboral y de cuestionar la falta de igualdad. El reconocimiento de las necesidades de las mujeres en las políticas de gobierno abierto se cruza, además, con sus diversas interseccionalidades y se suma a otros grupos que no han sido incluidos, como pueblos indígenas, afrodescendientes y grupos LGBTTTIQ+.

Para tener un gobierno abierto feminista, se requiere trabajar en tres niveles: el nivel institucional, en los Planes de Acción y en los mecanismos de participación y prácticas del gobierno abierto. En el primero de estos, es fundamental el establecimiento de la paridad en todos los órganos y espacios de toma de decisiones de la Alianza por el Gobierno Abierto, así como en los órganos de transparencia locales y en toda representación política. Las mujeres que ocupen esos espacios deberían representar, asimismo, a la diversidad. En este nivel, también creemos fundamental que se establezcan grupos de trabajo sobre Género y Gobierno Abierto, así como una Unidad Técnica que ayude a los gobiernos con herramientas y directrices para integrar la perspectiva de género.

En lo que respecta a los países, es fundamental incluir compromisos específicos sobre derechos de las mujeres e igualdad de género en los Planes de Acción. Asimismo, es fundamental lograr una transversalización de la perspectiva de género en todos los demás compromisos tomando en cuenta que todas las políticas públicas requieren identificar las experiencias, necesidades e impacto diferenciado para las mujeres en el acceso a servicios y desarrollar acciones orientadas en el cierre de las brechas de desigualdad y la transformación de los roles de género. No se trata de tener mayor número de beneficiarias o incluir compromisos sobre “temas de mujeres,” sino de generar políticas y acciones de carácter transformador.

En cuanto a las prácticas de gobierno abierto, es necesario incluir a organizaciones feministas como corresponsables de compromisos; asegurando que ellas estén en el núcleo de monitoreo de compromisos. Si las organizaciones feministas acompañan los procesos de implementación y monitoreo de transparencia, acceso a la información y gobierno abierto, se podrá incluir una perspectiva transformadora de las relaciones de género.

Finalmente, se trata de aportar al cambio estructural y cultural, generando cambios de actitudes de quienes participan en los procesos de gobierno abierto. Es imperioso poner fin a los micromachismos, a la segregación de mujeres de la toma de decisiones y a las prácticas radicales y dolorosas como el acoso. Para esto, es imperioso que se hagan protocolos específicos de acción para el tratamiento de la violencia de género al interior de las organizaciones, reconciendo que puede suceder.

Incluir el género en el gobierno abierto no se trata sólo de contabilizar cuántas mujeres participan o cuántas políticas van dirigidas a mujeres, implica, en la práctica, consolidar liderazgos más horizontales, constructivos y apegados a las comunidades. La próxima Cumbre Global sobre Gobierno Abierto, que se llevará a cabo en mayo de 2019, tiene dentro de sus objetivos la inclusión. Será un reto de todos los gobiernos participantes tomar en serio el compromiso de gobierno abierto feminista para observar el papel de las mujeres a nivel institucional, en un mayor número de compromisos de género en los Planes de Acción Específicos y con la inclusión de organizaciones feministas en el desarrollo, implementación y monitoreo de los mismos. Estaremos monitoreando que así sea.

[1] https://www.idrc.ca/en/news/new-feminist-open-government-initiative
[2] Por ejemplo, la iniciativa de ILDA busca la interacción entre herramientas de tecnología cívica y el uso de datos abiertos para la producción de datos o su estandarización para casos de feminicidio y uso de herramientas para ayudar a prevenir fenómenos de violencia de género: https://idatosabiertos.org/nuestros-proyectos/genero-seguridad-y-datos/
[3] Esto es literalmente lo que menciona la iniciativa del gobierno de Canadá: https://www.idrc.ca/en/project/feminist-approach-open-government-investing-gender-equality-drive-sustainable-development

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