Género e inclusión en todos los espacios: los esfuerzos por la inclusión en el 4º plan de acción de gobierno abierto

Ana Joaquina Ruiz Guerra

Profesora de la UNAM y la UIA

anajoaquina.ruiz@gmail.com

 

Para generar políticas incluyentes se requiere atender las desigualdades existentes entre hombres y mujeres, así como con grupos tradicionalmente excluidos, como la población indígena y personas con alguna discapacidad. Una de las tareas del Cuarto Plan de Acción de Gobierno Abierto mexicano ha sido fomentar políticas incluyentes, tanto en las formas como en el fondo. Este artículo relata la experiencia del 4º plan de acción en este sentido.

 

El Cuarto Plan de Acción de Gobierno Abierto mexicano tiene diversas innovaciones, entre ellas, el planteamiento que tanto en la forma como en el fondo, la inclusión y la transversalización de la perspectiva de género estuvieran presentes. Para ello, se diseñaron acciones y políticas específicas que permitirán al gobierno mexicano reducir las desigualdades entre hombres y mujeres, así como atender a la población tradicionalmente excluida. A continuación, se relata el proceso del plan para asegurar que la inclusión estuviera presente en todo momento.

Para iniciar con los trabajos del Cuarto Plan de Acción, se amplió el Núcleo de Organizaciones de la Sociedad Civil (NOSC) que formaba parte del Comité Coordinador de la Alianza para el Gobierno Abierto en México. En dicho aumento se incluyó a organizaciones feministas como el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) y Equis Justicia para las Mujeres (Equis) y en el núcleo ampliado, que es un segundo círculo de participación del NOSC, se incluyó a la organización Rudas y Técnicas. Estas organizaciones, junto con aliadas y aliados al interior del núcleo, empujaron por una coalición de género que permitió que éste estuviera presente en todos los espacios.

Posterior a la consulta pública y para comenzar con los trabajos previos a las mesas de co-creación, el ILSB y Equis impartieron un taller a facilitadores e integrantes de las mesas a fin de sensibilizar en la importancia de observar y visibilizar las diferencias entre hombres y mujeres, como en generar políticas de inclusión a grupos tradicionalmente excluidos, particularmente a la población indígena y a personas con discapacidad. Asimismo, tanto el núcleo de las OSC como las instituciones gubernamentales se cercioraron de que todos los documentos tuvieran lenguaje incluyente y las mesas (facilitadores e integrantes) fueran paritarias.

El Cuarto Plan de Acción se conformó con la discusión sobre dos tipos de compromisos: los generados de forma proactiva y los que se identificaron a partir de consulta pública y se construyeron a partir de las mesas de co-creación. En las mesas de co-creación, las OSC feministas e integrantes del núcleo realizaron observación para garantizar que estuviera el género presente, tanto en términos de datos como en políticas específicas para combatir las desigualdades. De igual forma, se verificó que hubiera temas específicos para atender a poblaciones tradicionalmente excluidas, ya fuera con datos desagregados por adscripción étnica u otro tipo de condición.

Relativo a los compromisos que se suscribieron, se verificó que todos ellos tuvieran lenguaje incluyente, que hubiera compromisos específicos para atender la brecha de género, y, a la vez se revisó que todos atendieran las posibles desigualdades entre hombres y mujeres. Por ejemplo, en el compromiso sobre beneficiarios finales de programas sociales se propuso la desagregación por género de los beneficiarios a fin de comprender si se profundizan las brechas de género o se contribuye a su reducción. Por su parte, el compromiso de control de armas busca también que se incida en la reducción del feminicidio o el de corrupción intenta observar si la corrupción afecta de manera diferenciada a hombres y mujeres. Este es el caso de todos los compromisos, que en algún apartado buscan promover políticas incluyentes.

Específicamente para las mujeres, se diseñaron dos compromisos, uno proactivo y uno generado en las mesas de co-creación. El proactivo siguió al tercer plan de acción hacia la consolidación de un Sistema Público de Cuidados. En cuanto al compromiso co-creado, se insistió en que el gobierno mexicano se obligara a colocar un mayor foco en los derechos sexuales y reproductivos para la población joven a fin de contribuir a la prevención del embarazo en adolescentes y a una mejor implementación de la NOM-046-SSA-2005, “Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención”[1] En este sentido, se pretende que los datos sobre la salud sexual y reproductiva de los adolescentes se presenten de forma más accesible, que se mejore el registro de víctimas de violencia sexual y que, junto con la sociedad civil, se optimice la implementación de las normas relativas.

En cuanto a la implementación de los compromisos, se busca que los datos que se recolecten y muestren a partir de ahora, estén desagregados por género y, al menos, adscripción étnica y condición de discapacidad. Esto permitirá una mejor toma de decisiones en todos los sectores a fin de visibilizar las desigualdades, pero también generar acciones compensatorias.

A pesar de que aún queda observar la implementación del cuarto plan de acción, se espera que la buena disposición mostrada por generar un plan incluyente permanezca, a fin de que el género y la inclusión de personas tradicionalmente excluidas pueda ser una deuda que comienza a ser saldada. Ojalá que en próximos ejercicios presupuestales o de diseño de políticas públicas se retome la experiencia del cuarto plan de acción y se logre colocar en el centro de la discusión a las personas. Esta es una buena experiencia, tanto para México como para la comunidad internacional en materia de generación de políticas incluyentes y sin sesgo de género.

 

REFERENCIAS

[1] NOM046, es este: https://www.cndh.org.mx/DocTR/2016/JUR/A70/01/JUR-20170331-NOR19.pdf.


Artículo publicado el 20 de diciembre de 2019, en la Tercera edición del Boletín Abierto

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